Aunque el proceso terapéutico es personal, no siempre tiene que ser solitario. En los grupos se genera un espacio seguro donde cada persona puede hablar, escuchar y sentirse profundamente acompañada.
Trabajo con grupos reducidos, guiados con respeto y presencia. Nos reunimos para crear un ambiente de confianza donde cada voz es importante y cada historia es escuchada sin juicio.
A veces, lo que más sana es darte cuenta de que no eres la única persona que se siente así. No hace falta “saber hablar” ni tener experiencia previa: solo la voluntad de empezar a abrirte, a tu ritmo.
Depende de cada grupo, pero algunas temáticas frecuentes son:
“Pensaba que iba a ser raro hablar en grupo, pero me sentí muy acogida desde el primer día. Me ayudó muchísimo a dejar de juzgarme y sentirme menos sola.”
Para poder asistir de forma regular a los grupos anteriormente se tienen que realizar terapias individuales.
Puedes escribirme sin compromiso, o reservar una primera entrevista gratuita para ver si este espacio puede acompañarte en tu proceso.